Qué problema existía
Las facturas llegan de muchos proveedores y no hay dos iguales. Alguien tiene que abrirlas una a una, encontrar el proveedor, la fecha, la base, el IVA y el total, teclearlos y decidir cómo se contabilizan. Es lento y repetitivo, y un error de tecleo puede tardar semanas en aparecer.
Cuál fue mi intervención
Usar inteligencia artificial para hacer ese primer trabajo: reconocer los campos de cada factura, sea cual sea su formato, y automatizar su contabilización.
Qué se construyó
- Reconocimiento de campos sobre facturas de formatos distintos.
- Comprobaciones sobre lo leído, para que los importes cuadren y los datos tengan sentido.
- Contabilización automatizada de las facturas.
- Una vía para que una persona revise lo que no está claro.
En qué estado está
En uso, y sigue mejorando con cada tipo de factura nuevo que aparece.
Qué enseña este caso
Que lo difícil no es leer la factura. Lo difícil es saber cuándo la lectura no es fiable y encajar el resultado en la contabilidad que ya existe. Ahí es donde se nota haber entrenado modelos: sabes dónde van a fallar antes de que fallen.
Si quieres verlo, en la portada hay una simulación con una factura inventada.