De las matemáticas a los problemas reales
Estudié matemáticas y empecé a trabajar con datos en un terreno exigente: la predicción de generación eólica y solar. Durante entre tres y cuatro años combiné tratamiento de datos, modelos predictivos, validación, backend y APIs para entregar predicciones a clientes que dependían de ellas cada día.
De ahí me quedó una costumbre: antes de construir algo, acordar cómo vamos a saber si funciona.
Entrenar modelos
Me he dedicado mucho tiempo a entrenar modelos, y tengo mucha experiencia en predicción de demanda. Hoy también uso inteligencia artificial para cosas muy concretas, como reconocer los campos de una factura y automatizar su contabilidad. Saber cómo se entrena un modelo es lo que permite saber dónde va a fallar.
Del análisis al sistema completo
Después he trabajado en integraciones de datos de marketing y comercio electrónico, en ERP e integraciones institucionales —facturación, banca, reporting— y en la digitalización de procesos de recogida y consolidación de información. Casi siempre en organizaciones que ya funcionaban, donde la solución tenía que encajar con lo que había.
Mi trabajo abarca tanto la información como los sistemas que la generan, la procesan y la utilizan: desde entender el proceso hasta desarrollar e integrar la solución.
Por qué no soy especialista
Siempre me ha dado miedo caer en el saco del especialista: cuando uno solo tiene un martillo, todo le parecen clavos. Creo que el valor está en la convergencia de muchas áreas más que en la profundidad de una sola.
Por eso conozco de matemáticas, programación, datos, energía, contabilidad y marketing, aunque no sea el mayor experto en ninguna. Conocerlas me permite conectar cosas que parecían no tener nada que ver, y ahí suelen estar las soluciones que nadie había visto.
Y cuando algo se me queda fuera, también funciono como conector: busco a la persona o la empresa que pueda ayudarte y os pongo en contacto.
Cómo trabajo
Me gusta ordenar problemas complejos, detectar ambigüedades pronto y convertir ideas generales en decisiones concretas. Pregunto mucho por lo que pasa después de la demostración: quién lo va a mantener, cuánto cuesta tenerlo funcionando, qué ocurre cuando algo falla.
Uso inteligencia artificial cuando aporta valor, con límites claros y resultados que se pueden comprobar. No como respuesta a todo.
Dónde estoy
Vivo en Almería y trabajo en remoto con empresas y organizaciones de toda España. También comparto lo que voy aprendiendo sobre desarrollo, IA y matemáticas en mi canal de WhatsApp.